Me encantaría ser una de esas historias de vagón, de las que todo el mundo ha oído hablar alguna vez. En las que dos personas, que no se conocen, salvo por que se ven todos los días en el tren, se montan en el mismo vagón, se sientan enfrente y no se hablan, solo se miran a escondidas por miedo a que el otro le pille mirándole. Hasta que un día uno se atreve ha decir algo, aunque solo sea un lo siento por una pequeño golpe, y el otro solo sonríe, y se miran por primera vez directamente a los ojos.
Y al día siguiente se saludan, como amigos, y uno se atreve a preguntarle el nombre, y el otro se atreve a decirlo, y empiezan a hablar, a conocerse lentamente entre parada y parada. y llega el momento de que uno se baje y se despiden, hasta mañana.
Al día siguiente se atreven a saludarse con dos besos, y hablan todo el trayecto, como el día anterior. Y así, poco a poco, van cogiendo confianza, hasta que llega el ultimo día de la semana, y el se vuelve valiente y le pide en teléfono.
Y el sábado le envía un mensaje, y ella responde emocionada.
Y así se van enamorando, poco a poco. Y un día ella le propone ir a tomar algo el fin de semana, el acepta y ambos sonríen.
Y dejan de ser dos desconocidos que se miran en un tren para ser dos personas que comienzan a conocerse.
Como me gustaría ser una de esas historias....
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